Dentro de los actuales regímenes democráticos, cabe establecer varias subtipologías:
• Regímenes parlamentarios: es el modelo europeo típico. El Poder Ejecutivo está aquí vinculado al Poder Legislativo, y depende de una mayoría a su favor, si bien admiten distintas posibilidades en la formación de los gobiernos (mayoritario, minoritario o en coalición).
• Regímenes presidenciales: el Presidente (Poder Ejecutivo) dirige el gobierno, y es elegido de forma directa e independiente de las cámaras legislativas. Éstas tienen como función aprobar las leyes (competencia legislativa), y además son los entes representantes de la voluntad general. Existe una cooperación entre ambos poderes en la toma de decisiones.
• Regímenes semiparlamentarios. El mejor ejemplo es Israel, en donde el Primer Ministro goza de una legitimidad propia frente al Parlamento, pero debe contar con la mayoría parlamentaria para sacar adelante las leyes.
• Regímenes semipresidenciales. Imperaban en Europa en los años 20 (España, Alemania, Austria...); sobre la base de un régimen parlamentario, el Presidente goza de facultades especiales para nombrar Primer Ministro, nombrar a los miembros del gobierno, o presidir sus reuniones. El gobierno, mientras, sigue siendo responsable ante el Parlamento. El Presidente está dotado de legitimidad propia, en tanto que es elegido de forma autónoma.
Además de esta clasificación, existen otras tipologías de los regímenes democráticos, que permiten dividirlos en dos modelos:
• Modelo Westminster. Proviene de la experiencia política del Reino Unido y alcanza a la mayor parte de los países de área de la Commonwealth. Se basa en un sistema de representación mayoritario, con una alta concentración de poder donde un solo partido tiene la mayoría y controla el gobierno. Cabe advertir una cierta fusión de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, pero manteniendo la preeminencia del gabinete sobre el Parlamento. El modelo parlamentario normalmente tiende a un bicameralismo asimétrico, lo que puede atribuirse al sistema de partidos bipartidista, y bidimensional.
• Modelo de democracia de consenso: Característico de las democracias continentales europeas, suele ofrecer unos rasgos comunes que se sintetizan en la existencia de gobiernos de coalición, lo que implica la participación de múltiples fuerzas políticas en el Ejecutivo. La separación de poderes es más estricta que en el caso anterior, siendo el Ejecutivo y el Legislativo autónomos entre sí, lo que suele producir un bicameralismo equilibrado. El sistema de partidos es pluripartidista y pluridimensional, que viene a caracterizar a las sociedades segmentadas y enfrentadas. Los criterios de representación electoral son proporcionales. La organización territorial de estos modelos admite cualquier forma de Estado, ya sea unitaria, federal o regional.
Los sistemas no democráticos
Los regímenes autoritarios y los totalitarios. Las dictaduras civiles y las militares. El populismo.
Los regímenes no democráticos se caracterizan por el ejercicio del poder de forma monopolista, sin límites ni control, ya lo realice una persona o un grupo de personas.
Como antecedentes históricos, debemos considerar las aportaciones doctrinales tanto del constitucionalismo liberal, que identifica dictadura con régimen no constitucional, como las del marxismo, que introduce el concepto de dictadura del proletariado, para describir la naturaleza coactiva-represiva del proceso transitorio que precede al establecimiento de la sociedad ideal; este período tiene una finalidad revolucionaria. En la misma línea, durante el siglo XX, las experiencias derivadas de la Revolución Rusa y de los fascismos producen una reformulación de las categorías que definen el análisis de la dictadura.
En efecto, K. Schmitt establece dos modelos de dictaduras:
• La dictadura comisarial: vinculada al modelo romano. Implica la suspensión del orden constitucional vigente para garantizarlo. La dictadura se establece por un período limitado, y por razones excepcionales. Aquí se incluyen los tipos del estado de excepción y del estado de necesidad.
• La dictadura soberana: donde el Ejecutivo constituido apela a un nuevo orden y reclama el poder constituyente. Este supuesto puede tener un carácter reaccionario o revolucionario.
F. NEUMANN elabora su teoría sobre las dictaduras analizando las experiencias del nazismo y el estalinismo que, nivelada, le permiten establecer tres tipos de dictaduras:
• Dictadura simple: un individuo o grupo ejerce el poder de forma absoluta o sin control a través de los medios tradicionales de coacción del Estado: el ejército, la policía, la burocracia y la administración de justicia. La población no tiene ningún tipo de interés por la actividad política, no hay participación ni conciencia política.
• Dictadura cesarista, según el ejemplo de Napoleón III. Se trata de una dictadura personal, que para la toma del poder y su ejercicio se apoya en la población. Este modelo recibe los nombres de populismo, bonapartismo y cesarismo. La intervención de la masa, no articulada e inconsciente, es utilizada por el líder para apoyarse.
• Dictadura totalitaria. Implica un control de la educación, de los medios de comunicación y de la vida privada de los individuos.
J. LINZ, refiriéndose en particular a la experiencia de la dictadura española de la primera mitad del siglo XX, pero con afán generalizador, enuncia el concepto de régimen autoritario en contraposición al régimen totalitario; las dimensiones características del régimen autoritario son:
• Existencia de un pluralismo limitado y no responsable, en contraposición al poder centralizado de los totalitarismos.
• Existen grupos activos políticamente, como el ejército, la iglesia, las organizaciones empresariales, no responsables, porque no están sujetos a elecciones competitivas. Este conjunto de actores se constituye en una coalición dominante, en la que se da una alianza o pacto que permite la estabilidad del régimen.
• Mentalidad frente a ideología: en los regímenes autoritarios hay una mentalidad generalizada que sirve para justificar y sostener el régimen. En los regímenes totalitarios existe una actitud intelectual que tiene como base unos valores generales sobre los que hay un acuerdo entre los actores.
• Ausencia de movilización política a causa de la despolitización de las masas. La sociedad se sitúa fuera de la actividad política, con el mínimo nivel de participación y controlada desde arriba. En los totalitarismos, sin embargo, se produce una movilización constante de la población, gracias a la manipulación ideológica de las masas.
• El poder está en manos de un líder o grupo reducido; y si existe un partido único no está bien organizado ni monopoliza el acceso al poder, y no tiene una entidad ideológica.
• Existen unos límites formales al poder, predecibles, pero mal definidos. Estos límites son unas normas y procedimientos de actuación, a los que el régimen se somete, pero los cuales pueden ser cambiados de forma prerrogativa.
Por último, conviene resaltar la posición de L. MORLINO convierte los conceptos en instrumentos analíticos, para poder elaborar comparaciones. De este modo, es posible elaborar tipologías de regímenes no democráticos, según las siguientes categorías: regímenes autoritarios fascistas, populistas, nacionalistas, comunistas e islamistas.
Dictaduras militares
Son la expresión de la intervención de las Fuerzas Armadas de un país en la política del mismo. El fenómeno más típico relacionado con este modelo es el del golpe de Estado, sobre todo en África y Asia tras la descolonización e históricamente en América Latina. En ciertos casos, es posible que la dictadura militar no sea visible, cuando la intervención militar es indirecta y mantiene un gobierno civil al que maneja en la sombra; esto nos permite establecer el concepto de régimen militar directo o pretorianismo, según HUNTINGTON. En esta línea podríamos situar las llamadas dictaduras cívico-militares, que son la expresión de la alianza entre militares y burócratas civiles, políticos profesionales y representantes de las clases dominantes.
Por lo que se refiere a la experiencia de la mayoría de los países del área iberoamericana G. O’DONNELL elabora el concepto de dictaduras burocrático-autoritarias, que resultó una característica de la región en la década de los 70.
Regímenes autoritarios populistas
El Peronismo es el ejemplo más destacado. Se basan en la existencia de un líder carismático directamente relacionado con las masas no organizadas; en especial, con las urbanas de reciente inmigración, a las que falta una conciencia política participativa. Este tipo de regímenes se apoya en una ideología no muy bien articulada y difusa, que pone el acento en la justicia, la moralidad, la relación directa del líder con la masa, el progreso, la industrialización, etc.
Regímenes autoritarios nacionalistas
Son típicos de África, y se crean a partir del proceso de independencia colonial, dirigido por una élite local. Suelen contar con un líder carismático, en ocasiones un héroe durante el proceso de independencia. Las Fuerzas Armadas desempeñan aquí un papel secundario, aceptando el poder civil. Por lo general, solo cuentan con un partido único, que acaba convirtiéndose en una maquinaria burocrática y de control de clientelas. Su ideología es ambigua, anticapitalista, antiimperialista, y orientada hacia el socialismo.
Los regímenes islámicos: el caso de Irán
Un régimen islámico no es lo mismo que un Estado islámico: en ambos la religión oficial es la musulmana, pero en los regímenes islámicos, además, el clero ejerce el poder, apoyado en una ideología compleja, la religión islámica, y en dos elementos conceptuales: la UMMA, o comunidad de creyentes y la SHARÍA o aplicación de las normas religiosas del Islam como principios fundamentales del ordenamiento y de la convivencia. La estructura partidista está articulada por el clero, y los grupos se componen de afiliados creyentes.
FUENTE: http://www.mercaba.org/FICHAS/Capel/regimenes_politicos.htm
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UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MÉXICO
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
PROGRAMA EDUCATIVO: Ciencias Políticas y Administración Pública
UNIDAD DE APRENDIZAJE: Política Comparada (Disciplinaria Obligatoria)
LA POLÍTICA COMPARADA: SU MÉTODO Y SU APLICACIÓN
RESPONSABLES DE LA ELABORACIÓN:
Mtra. Laura Elizabeth Benhumea González
FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES
PROGRAMA EDUCATIVO: Ciencias Políticas y Administración Pública
UNIDAD DE APRENDIZAJE: Política Comparada (Disciplinaria Obligatoria)
LA POLÍTICA COMPARADA: SU MÉTODO Y SU APLICACIÓN
RESPONSABLES DE LA ELABORACIÓN:
Mtra. Laura Elizabeth Benhumea González
Introducción
El presente material pretende facilitar al estudiante el acceso a los contenidos expuestos en clase para su reforzamiento. Así mismo, recomendar lecturas que refuerzan el proceso de adquisición del conocimiento y allegar información general del desarrollo del curso como el programa de estudio, la bibliografía de lectura obligatoria y recomendada, la escala evaluativa, entre otros recursos.
Adicionalmente este material, permite a los estudiantes que lo consultan, observar noticias y videos relacionados con el tema, leer ponencias y trabajos publicados en internet sobre la temática tratada y conocer noticias o comunicados de los profesores de la unidad de aprendiza
La información contenida en este recurso, pretende coadyuvar al cumplimiento de los objetivos planteados en el programa de estudio de la unidad de aprendizaje que en términos generales enuncian: "Analizar los diferentes enfoques teóricos utilizados en el estudio comparado de los fenómenos políticos y los principales problemas metodológicos que enfrenta esta subdisciplina de la ciencia política, con el propósito de adquirir una herrmienta útil en el control de las generalizaciones.
Este recurso informático y académico, permite además que el alumno desarrolle algunos tipos de habilidades como lo son la búsqueda de información, el análisis de información, la elaboración de reportes y opiniones de acuerdo a criterios establecidos, resolver eámenes vía electrónica, entre otras.
Como complemento al presente, se cuenta con un blog de participación activa de los alumnos, en donde publican trabajos solicitados y sus comentarios respecto al desarrollo del curso.
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La información contenida en este recurso, pretende coadyuvar al cumplimiento de los objetivos planteados en el programa de estudio de la unidad de aprendizaje que en términos generales enuncian: "Analizar los diferentes enfoques teóricos utilizados en el estudio comparado de los fenómenos políticos y los principales problemas metodológicos que enfrenta esta subdisciplina de la ciencia política, con el propósito de adquirir una herrmienta útil en el control de las generalizaciones.
Este recurso informático y académico, permite además que el alumno desarrolle algunos tipos de habilidades como lo son la búsqueda de información, el análisis de información, la elaboración de reportes y opiniones de acuerdo a criterios establecidos, resolver eámenes vía electrónica, entre otras.
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Política Comparada (Aproximación al concepto)
La Política comparada es un subcampo de la Ciencia Política, caracterizada por una aproximación empírica basada en el método comparativo.
De hecho, la política comparada no tiene un foco sustantivo en sí misma, sino más bien uno metodológico: se enfoca en el cómo, pero no especifica el qué del análisis.[1]
La política comparada no está definida por el objeto que estudia, sino más bien por el método que aplica al estudio de fenómenos políticos. Cuando se aplica a campos específicos de estudio, la política comparada puede tomar otros nombres, como por ejemplo Gobierno comparativo (el estudio comparativo de formas de gobierno) o Política exterior comparada (que compara la política exterior de diferentes estados para establecer conexiones empíricas generales entre las características del Estado y las características de su política exterior).
De hecho, la política comparada no tiene un foco sustantivo en sí misma, sino más bien uno metodológico: se enfoca en el cómo, pero no especifica el qué del análisis.[1]
La política comparada no está definida por el objeto que estudia, sino más bien por el método que aplica al estudio de fenómenos políticos. Cuando se aplica a campos específicos de estudio, la política comparada puede tomar otros nombres, como por ejemplo Gobierno comparativo (el estudio comparativo de formas de gobierno) o Política exterior comparada (que compara la política exterior de diferentes estados para establecer conexiones empíricas generales entre las características del Estado y las características de su política exterior).
El Método Comparativo
Junto con el método empírico, el método estadístico y el estudio de caso, el método comparativo es uno de los métodos científicos fundamentales que puede ser usado para probar la validez de proposiciones empíricas generale, esto es, para establecer relaciones empíricas entre dos o más variables mientras todas las otras variables se mantienen constantes.
En particular, el método comparativo es generalmente usado cuando ni el método experimental ni el estadístico pueden ser empleados: por un lado, solo raramente pueden ser conducidos experimentos en ciencia política ; por otra parte, el método estadístico implica la manipulación matemática de datos cuantitativos sobre un gran número de casos, mientras que la investigación políticas algunas veces debe ser conducida analizando el comportamiento de variables cualitativas en un pequeño número de casos.
La aproximación de estudio de caso no puede ser considerada un método científico de acuerdo a la definición anterior; sin embargo, puede ser usado para ganar conocimiento sobre casos singulares, los mismos que pueden ser puestos en comparación de acuerdo al método comparativo.
En particular, el método comparativo es generalmente usado cuando ni el método experimental ni el estadístico pueden ser empleados: por un lado, solo raramente pueden ser conducidos experimentos en ciencia política ; por otra parte, el método estadístico implica la manipulación matemática de datos cuantitativos sobre un gran número de casos, mientras que la investigación políticas algunas veces debe ser conducida analizando el comportamiento de variables cualitativas en un pequeño número de casos.
La aproximación de estudio de caso no puede ser considerada un método científico de acuerdo a la definición anterior; sin embargo, puede ser usado para ganar conocimiento sobre casos singulares, los mismos que pueden ser puestos en comparación de acuerdo al método comparativo.
Método comparativo
http://www.ucm.es/info/eurotheo/diccionario/M/metodocomparativo_b.htm
De: Iván Llamazares Valdueco
Una de las peculiaridades más importantes de las ciencias sociales consiste en la imposibilidad de resolver experimentalmente los problemas más importantes planteados en esta área de conocimiento (Nohlen, 1988).
Esta característica, hace imprescindible el recurso los métodos estadístico y comparativo. El método estadístico, en el cual las relaciones entre los distintos elementos considerados intentan ser definidas con precisión cuantitativa, presenta dificultades considerables a la hora de ser aplicado a ciertos objetos de estudio. Esto es así debido fundamentalmente a que los problemas estudiados por las ciencias sociales se caracterizan a menudo por la escasez del número de casos y por lo elevado del número de variables intervinientes (Lijphart, 1971).
En particular, los fenómenos políticos para los cuales los Estados-nacionales son las unidades básicas de análisis dificultan, aunque no imposibilitan, la utilización de análisis estadísticos. Además, en numerosos estudios, a la difícil operacionalización de ciertas variables y a su número elevado hay que añadir el hecho de que éstas actúan de formas diferentes dependiendo de la presencia o ausencia de otros elementos contextuales. De ahí que el método estadístico confronte dificultades especiales en el análisis de los fenómenos políticos. Por ello a menudo resulta imprescindible recurrir al método comparativo para sopesar la influencia de unos y otros factores sobre los que se considera variable dependiente.
Desde una perspectiva "positivista" se ha considerado que la finalidad del análisis comparativo consiste en la producción de generalizaciones de orden causal referidas a las relaciones entre las variables observadas en el marco de la investigación. Las comparaciones son diseñadas a fin de evaluar el carácter de tales relaciones causales. Por tanto, las comparaciones pueden dar lugar a la comprobación temporal o a la refutación de generalizaciones de orden causal.
Se comprende igualmente que el diseño de este tipo de investigación esté motivado por la definición de problemas específicos: como se relacionan unas y otras variables cuando las variables de control se mantienen constantes.
La debilidad de esta aproximación al análisis comparativo se basa, en primer lugar, en las limitaciones de las generalizaciones de orden causal en las ciencias sociales. La dificultad de establecer de generalizaciones válidas de este tipo en las ciencias sociales ha sido subrayada en numerosas ocasiones, y se relaciona básicamente con la centralidad de los aspectos cognitivos en las interacciones humanas.
Tal centralidad ha sido subrayada en las reflexiones que sobre las ciencias sociales han realizado autores con perspectivas tan diversas como Karl Popper y Alasdair MacIntyre. La misma tiene que ver con los caracteres estratégicos de las interacciones humanas analizados por la teoría de juegos, y con lo que Popper ha denominado la influencia del "universo de los significados abstractos" (promesas, demostraciones, mitos, etc.) en la vida social (Popper, 1972: 230; MacIntyre, 1984: 88-108).
A causa de tales factores, la revisión de las concomitancias y diferencias con que se presentan determinados fenómenos políticos sólo proporcionará información valiosa sobre las conexiones causales existentes entre estos últimos en el caso de que integre los factores intelectivos que condicionan la acción social. Por estos motivos, un análisis satisfactorio de las realidades políticas no puede agotarse en los vínculos denotados por la expresión a causa de, y exige plantear los fenómenos políticos en los términos definidos por la expresión a fin de (Bernstein, 1976: 152-167). Este hecho limita claramente las posibilidades de encontrar conexiones regulares y necesarias entre los fenómenos políticos.
Y se comprende que sea así, si se tiene en cuenta que las respuestas de individuos y actores sociales ante situaciones aparentemente similares variarán muy significativamente. De hecho, la misma enunciación de generalizaciones sobre los fenómenos sociales permitirá a los actores que sean conscientes de las mismas modificar inmediatamente su comportamiento y, por tanto, eliminar, restringir o reforzar la validez de tales generalizaciones (MacIntyre, 1984: 88-108).
Por otra parte, como han señalado distintos autores (Weber, 1990; Ragin, 1987), un fin presente en cualquier investigación desarrollada en esta disciplina consiste en la explicación de fenómenos específicos, de las causas por las que estos últimos tuvieron unas y no otras características. Por ejemplo, no sólo nos interesa establecer si existe una relación de carácter general entre determinados aspectos de la estructura social y los regímenes políticos imperantes en cada sociedad, sino también averiguar por qué ciertas sociedades específicas tienen o han tenido unos regímenes y no otros, así como entender las características singulares de las acontecimientos políticos que han tenido lugar en las mismas.
El análisis comparativo de todos los casos pertinentes (aquellos en los que están presentes los factores causales que se consideran relevantes y/o los tipos de proceso o resultado político que se pretende explicar) resulta imprescindible para establecer inferencias causales de carácter general y para facilitar la comprensión de los casos específicos analizados. Sin embargo, por diversos motivos, algunos de ellos característicos de toda práctica científica (Hempel, 1960) y otros propios exclusivamente de las ciencias sociales (ver arriba), es a menudo imposible predecir el desarrollo de acontecimientos y procesos políticos específicos a partir de leyes causales de rango universal. Puesto que nuestra disposición a comprender los hechos sociales se orienta en buena medida hacia acontecimientos, objetos y procesos singulares por los que sentimos un interés especial, es claro que, en el ámbito de las ciencias sociales, la actividad investigadora no puede limitarse a la producción de normas generales y pretendidament universales.
Por estos motivos, más que como un mecanismo destinado a la producción de normas causales de vocación universal, parece conveniente concebir la comparación como un proceso orientado a la explicación de fenómenos y procesos específicos a partir del conocimiento de la existencia de vínculos (probables, más que necesarios) entre los distintos factores relevantes que configuran los fenómenos políticos. A diferencia de los análisis históricos clásicos, un análisis comparado de las características antes mencionadas se interesará por trazar vínculos generales entre los distintos fenómenos políticos a partir del análisis de los casos relevantes para nuestra investigación y a la luz de los argumentos teóricos más sólidos y coherentes con los casos analizados. Es mediante la explicitación de tales vínculos generales que los caracteres de los procesos políticos singulares que interesan a los investigadores se hacen inteligibles. Al mismo tiempo, esos mismos vínculos generales sirven para definir las aristas singulares de cada proceso político específico. En este punto confluyen las dimensiones explicativas e interpretativas del análisis de los fenómenos políticos.
En este sentido, el uso de este método en las ciencias sociales no está subordinado al propósito último de establecer generalizaciones causales de rango pretendidamente universal. Más bien, el método comparativo puede servir al fin de esclarecer procesos históricos singulares a partir de la comprobación de ciertas conexiones probables entre determinados fenómenos políticos. Es por estos motivos que la aplicación de este método de análisis debe asentarse en una comprensión crítica del estudio de la sociedad, una comprensión que eluda tanto la reificación idealista de las categorías espirituales como los riesgos inherentes a una visión puramente objetivista de los fenómenos políticos (Habermas, 1988: 20-21).
De: Iván Llamazares Valdueco
Una de las peculiaridades más importantes de las ciencias sociales consiste en la imposibilidad de resolver experimentalmente los problemas más importantes planteados en esta área de conocimiento (Nohlen, 1988).
Esta característica, hace imprescindible el recurso los métodos estadístico y comparativo. El método estadístico, en el cual las relaciones entre los distintos elementos considerados intentan ser definidas con precisión cuantitativa, presenta dificultades considerables a la hora de ser aplicado a ciertos objetos de estudio. Esto es así debido fundamentalmente a que los problemas estudiados por las ciencias sociales se caracterizan a menudo por la escasez del número de casos y por lo elevado del número de variables intervinientes (Lijphart, 1971).
En particular, los fenómenos políticos para los cuales los Estados-nacionales son las unidades básicas de análisis dificultan, aunque no imposibilitan, la utilización de análisis estadísticos. Además, en numerosos estudios, a la difícil operacionalización de ciertas variables y a su número elevado hay que añadir el hecho de que éstas actúan de formas diferentes dependiendo de la presencia o ausencia de otros elementos contextuales. De ahí que el método estadístico confronte dificultades especiales en el análisis de los fenómenos políticos. Por ello a menudo resulta imprescindible recurrir al método comparativo para sopesar la influencia de unos y otros factores sobre los que se considera variable dependiente.
Desde una perspectiva "positivista" se ha considerado que la finalidad del análisis comparativo consiste en la producción de generalizaciones de orden causal referidas a las relaciones entre las variables observadas en el marco de la investigación. Las comparaciones son diseñadas a fin de evaluar el carácter de tales relaciones causales. Por tanto, las comparaciones pueden dar lugar a la comprobación temporal o a la refutación de generalizaciones de orden causal.
Se comprende igualmente que el diseño de este tipo de investigación esté motivado por la definición de problemas específicos: como se relacionan unas y otras variables cuando las variables de control se mantienen constantes.
La debilidad de esta aproximación al análisis comparativo se basa, en primer lugar, en las limitaciones de las generalizaciones de orden causal en las ciencias sociales. La dificultad de establecer de generalizaciones válidas de este tipo en las ciencias sociales ha sido subrayada en numerosas ocasiones, y se relaciona básicamente con la centralidad de los aspectos cognitivos en las interacciones humanas.
Tal centralidad ha sido subrayada en las reflexiones que sobre las ciencias sociales han realizado autores con perspectivas tan diversas como Karl Popper y Alasdair MacIntyre. La misma tiene que ver con los caracteres estratégicos de las interacciones humanas analizados por la teoría de juegos, y con lo que Popper ha denominado la influencia del "universo de los significados abstractos" (promesas, demostraciones, mitos, etc.) en la vida social (Popper, 1972: 230; MacIntyre, 1984: 88-108).
A causa de tales factores, la revisión de las concomitancias y diferencias con que se presentan determinados fenómenos políticos sólo proporcionará información valiosa sobre las conexiones causales existentes entre estos últimos en el caso de que integre los factores intelectivos que condicionan la acción social. Por estos motivos, un análisis satisfactorio de las realidades políticas no puede agotarse en los vínculos denotados por la expresión a causa de, y exige plantear los fenómenos políticos en los términos definidos por la expresión a fin de (Bernstein, 1976: 152-167). Este hecho limita claramente las posibilidades de encontrar conexiones regulares y necesarias entre los fenómenos políticos.
Y se comprende que sea así, si se tiene en cuenta que las respuestas de individuos y actores sociales ante situaciones aparentemente similares variarán muy significativamente. De hecho, la misma enunciación de generalizaciones sobre los fenómenos sociales permitirá a los actores que sean conscientes de las mismas modificar inmediatamente su comportamiento y, por tanto, eliminar, restringir o reforzar la validez de tales generalizaciones (MacIntyre, 1984: 88-108).
Por otra parte, como han señalado distintos autores (Weber, 1990; Ragin, 1987), un fin presente en cualquier investigación desarrollada en esta disciplina consiste en la explicación de fenómenos específicos, de las causas por las que estos últimos tuvieron unas y no otras características. Por ejemplo, no sólo nos interesa establecer si existe una relación de carácter general entre determinados aspectos de la estructura social y los regímenes políticos imperantes en cada sociedad, sino también averiguar por qué ciertas sociedades específicas tienen o han tenido unos regímenes y no otros, así como entender las características singulares de las acontecimientos políticos que han tenido lugar en las mismas.
El análisis comparativo de todos los casos pertinentes (aquellos en los que están presentes los factores causales que se consideran relevantes y/o los tipos de proceso o resultado político que se pretende explicar) resulta imprescindible para establecer inferencias causales de carácter general y para facilitar la comprensión de los casos específicos analizados. Sin embargo, por diversos motivos, algunos de ellos característicos de toda práctica científica (Hempel, 1960) y otros propios exclusivamente de las ciencias sociales (ver arriba), es a menudo imposible predecir el desarrollo de acontecimientos y procesos políticos específicos a partir de leyes causales de rango universal. Puesto que nuestra disposición a comprender los hechos sociales se orienta en buena medida hacia acontecimientos, objetos y procesos singulares por los que sentimos un interés especial, es claro que, en el ámbito de las ciencias sociales, la actividad investigadora no puede limitarse a la producción de normas generales y pretendidament universales.
Por estos motivos, más que como un mecanismo destinado a la producción de normas causales de vocación universal, parece conveniente concebir la comparación como un proceso orientado a la explicación de fenómenos y procesos específicos a partir del conocimiento de la existencia de vínculos (probables, más que necesarios) entre los distintos factores relevantes que configuran los fenómenos políticos. A diferencia de los análisis históricos clásicos, un análisis comparado de las características antes mencionadas se interesará por trazar vínculos generales entre los distintos fenómenos políticos a partir del análisis de los casos relevantes para nuestra investigación y a la luz de los argumentos teóricos más sólidos y coherentes con los casos analizados. Es mediante la explicitación de tales vínculos generales que los caracteres de los procesos políticos singulares que interesan a los investigadores se hacen inteligibles. Al mismo tiempo, esos mismos vínculos generales sirven para definir las aristas singulares de cada proceso político específico. En este punto confluyen las dimensiones explicativas e interpretativas del análisis de los fenómenos políticos.
En este sentido, el uso de este método en las ciencias sociales no está subordinado al propósito último de establecer generalizaciones causales de rango pretendidamente universal. Más bien, el método comparativo puede servir al fin de esclarecer procesos históricos singulares a partir de la comprobación de ciertas conexiones probables entre determinados fenómenos políticos. Es por estos motivos que la aplicación de este método de análisis debe asentarse en una comprensión crítica del estudio de la sociedad, una comprensión que eluda tanto la reificación idealista de las categorías espirituales como los riesgos inherentes a una visión puramente objetivista de los fenómenos políticos (Habermas, 1988: 20-21).
Ponencia: Método comparativo de Dieter Nohlen
Estrategias comparativas
Varias estrategias diferentes pueden ser usadas en la investigación comparativa.
El método de la diferencia de Mill: Consiste en comparar varios casos similares que solo difieren en la variable dependiente, asumiendo que esto hará más fácil encontrar aquellas variables independientes que explican la presencia o ausencia de la variable dependiente.
El método de semejanza de Mill: Consiste en comparar varios casos diferentes, todos los cuales tienen en común la misma variable dependiente, por lo que cualquier otra circunstancia que esté presente en todos los casos pueden ser considerada como la variable independiente.
El método de la diferencia de Mill: Consiste en comparar varios casos similares que solo difieren en la variable dependiente, asumiendo que esto hará más fácil encontrar aquellas variables independientes que explican la presencia o ausencia de la variable dependiente.
El método de semejanza de Mill: Consiste en comparar varios casos diferentes, todos los cuales tienen en común la misma variable dependiente, por lo que cualquier otra circunstancia que esté presente en todos los casos pueden ser considerada como la variable independiente.
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